viernes, 29 de febrero de 2008

¡ Qué cerca estás de mí,Señor !


Espero que estas letras te encuentren con entusiasmo.

En nuestra conciencia la voz de Dios tiene que ser la luz auténtica que nos acerca a su Reino. Siempre que recibamos la Eucaristía, no nos quedemos simplemente con el hermoso sentimiento de: ¡qué cerca estás de mí, Señor!
Busquemos, pidamos que la Eucaristía se convierta en nuestro corazón y la luz que va transformando, rompiendo,separando del alma los ídolos haciendo de Dios el único criterio de juicio en nuestros comportamientos.


Mis oraciones siempre por ti....

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